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Compárame

Compárame. Mírate en otros ojos. Surce otras llagas. Abraza otros cuerpos. Dale placer a otros besos. Acaricia otros pubis. Besa otros recuerdos. Emborráchate en el olor de otro sexo. No importa los años luz que pasen. Siempre que vuelva a verte querré abrazarte como si yo fuera la única, a besarte con besos perfectos tan tuyos y míos, tan nuestros. Me dejaré amar a medias con la luz prendida, tocando cada espacio de tu cuerpo, sintiendo tu cuerpo hacer espacio para mi cuerpo. Me perderé en ti si vienes otra vez. Hoy, mañana, pasado, sempiternamente. 

[...]

Volver. A mí misma. A la circunferencia en derredor. A lo que crees desordenado. Tenía miedo. No quería estar conmigo misma. Me parecía insoportable, insufrible, tan vacío. Pero no había espacio para mí en tu vida y tuve que ceder. Pensé en ti anoche. E imaginé tu mano rozando mi cara, tomándome con fuerza. Tu beso certero, el tacto, mi piel contra tu piel. Tu mano regada en mi pubis, limpiando el ayer, vistiéndome de nuevo. Pasó todo y no pasó nada. Ya no tengo ansiedad. Sé que te va mejor sin mí. Mi vida es siempre mucho más emocionante contigo. Tú me despiertas, se abre mi corazón y mi boca. Pero también se despiertan las heridas. Quepo tan bien en tu cuerpo y tan mal en tu vida. Mas no me arrepiento de nada. No necesito que nada me salve de ti, de la sombra de tu amor. Abrazo los días, las horas, despertar contigo. Guardo para mí con mucho amor cada beso y todo lo que te di te pertenece. No me debes nada. Sigo esperando tácitamente. Invisible y muda. Lejos, con el vibrato acompasad...

radio silence

radio silence  📻 Sentir. Desaparecer, un abrazo, saber, tener certeza, tener el llanto vivo, esperar aunque no vengas. Rogar, clamar, dolor, desgarrarse, no morir, querer morir y no morirse. Daño y dolor. Indiferencia, la risa fácil, el verso indiscutible, la fe perdida, la calma fútil, tu boca dulce, tu beso cálido, tu abrazo húmedo, tu amor subrepticio, la ilusión de verte, constante, que me veas, que me mires, que me preguntes, que te importe, que te intereses por mí, que te arrope la duda y te desvistas rápidamente. Ya pasé por este dolor serpenteante, la dicotomía de desear que aparezcas y desear que no vuelvas más nunca. Abrir el pulso, cerrar los ojos. Imaginar que todo fue distinto o que no fue. Escribir para vaciarse, drenar la sangre viva, beber café bajo la sombra de la herida. Devolver algo que estaba herido y perdido. Ajar el corazón, fracturar el pensamiento. Volver a mí y manifestar la llaga. Sanarne de ti, de tu beso perfecto, de la disonancia, de tus palabras vací...

the family man

Cuando por fin hablamos, no sabía que mi mente me llevaría tan lejos. Me siento como en esa peli de Nicolas Cage y Tea Leoni en la que él se despierta y tiene una vida completamente distinta a la que quiere. Está casado, tiene hijos, perdió su auto deportivo y tiene uno familiar. Su vida es caótica, su trabajo no le gusta, sus aspiraciones se fueron a la mierda. Pero de pronto se da cuenta que es feliz, que ama a sus hijos, que la vida sin ese caos sería tan aburrida como la vida que añoraba y que entonces en verdad tenía. Despertó del sueño y se puso en contacto con su esposa onírica. Una ex pareja. Porqué soñó con ella. Porqué? Nunca nos da luces que fuera un gran viejo amor. El amor es lo que es. Y definitivamente uno no elije de quien enamorarse. A veces pienso en cómo sería la vida si quisieras estar conmigo. Si nos casáramos y tuviéramos un par de hijitos con tus ojos y tus orejitas y que se rieran con entusiasmo como tú. Y tendríamos perros y gatos y una tortuga y los niños quer...

te amodoro

A Sebastián   🎧 Ser de ti - Silvana Estrada Abrazo la rutina. Cambio las sábanas con la ilusión viva de verte pronto. Más ratito. Sentirte cerca, sentir tu aliento tibio habitar mi aliento y fusionar tu boca con mi boca en un beso primitivo y tierno. Sentir tu mano tomar mi cabeza, sentir tus dedos trenzarse con mi pelo, sentir el roce de tus dedos en mi cuello, el gesto fuerte de tu mano, la urgencia de que me tomes con fuerza, con un gesto casi violento y amoroso. Tu brazo gentil me toma y me tiende sobre la ropa de cama limpia y tu mano me desnuda. Tus ojos me desnudan. Tu boca me desnuda. Siento el suave tacto de tus dedos conocidos, y siento que es la primera vez que me tocas de esta manera. Una cosquilla me recorre el cuerpo, una sorpresa me atraviesa el ombligo. Siento tus dedos humedeciendo mi pubis y todo mi cuerpo te desea. Siento el suave golpe de la yema de tus dedos dar placer con exactitud al tibio vientre de las dudas. Me abro para ti, en un gesto casi instintivo, e...

Cómo Roland Barthes

Diario de duelo Noche 1 No dormí nada. Siento un vacío en mi pecho. Como hambre, un hambre indescriptible. Pero no me cabe la comida. Me cuesta respirar. Mi mente se angostó en un solo pensamiento. los días parecen largos e insoportables. Noche 2 El agote mental es más que el físico. Noche 3 No se me muere ninguna gana. La pena es latente, a ratos el vacío en el pecho desaparece y siento el alivio de las horas que pasan. Pero la mayor parte del tiempo siento que el día es tan largo y tortuoso. Noche 4 Le escribí. La paz que siento, aunque él no ha leído lo que escribí, es plena. Sin dudas, y sin asidero tampoco. Pero hasta me reí hoy por escribirle. Me hace feliz pensar en que estoy jugando/agotando todas las posibilidades, que esto vale la pena, pero también vale la alegría. Si no tengo respuestas, supongo que será volver al principio; al hambre sin hambre, al dolor, a la incertidumbre, a postergar el amor, mutarlo, a los días sin comer, a no dormir, a amar y querer morir y no morirse...

blue

Tu voz me habla. Mastico el verbo, el verso, la metonimia. Beso la comisura, la sien, la sonoridad de tus palabras. Tu voz me sabe a combustión y vino tinto, a la brisa de esa noche que me invitaste a mirar la Bahía desde el ventanal. Solo supe huir de ti. No me guardé tu risa, ni tu lengua, ni lo que dijiste y me hizo reír. Tus pasos fueron detrás de mis pasos y tu mano rozó mi mano, y me tomaste prisionera esa noche fría y azul. No me acuerdo qué me hizo quedarme esa noche. Tu amor fue egoísta y tu cuerpo ajeno no cabía en mis abrazos. Me fui y volví a la mañana siguiente. Nos vimos de día. No nos escondimos de nada, nadie. Comimos con una frugalidad exagerada y cuando te llevé de vuelta abrazaste mis piernas como suplicando que no me fuera. Me quedé apenas un tiempo. No me quería ir, no me fui. Tu amor no fue más que una sombra temporal. Una locura tibia. Amor y sexo, y amor otra vez. Amé tus palabras y las creí todas. Y después te leía para comprobar que todo había sido cierto. Que...