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Mostrando entradas de abril, 2025

Imaginario

Me mandas un texto que no necesito responder.  Salgo rauda de mi casa y apresuro mi paso hasta que te veo aparecer por la callecita que da hasta mi casa. Respiro profundo y trato de parecer resuelta, como si no necesitara verte, pero no puedo contener mi gesto, casi eufórico y un poco infantil.  Di unos veinte pasos que se me antojaron eternos y por fin te encontré. Está igual - pensé. Pero ha pasado el tiempo y está a punto de renovar el 100% de las células de su cuerpo. Se acordará de mi? Se acordará su alma del calor de mis abrazos, del aroma de mis besos, del sabor de mis susurros, de la amplitud de mi paciencia? Se acordará de mi pelo larguísimo interponiéndose en nuestra desnudez, o de esa vez que me enojé porque llegó tarde, o de nuestro primer beso?  No puedo evitar la pena de pensar que no soy suficiente para que me guarde y lo abrazo llorando en un silencio largo.  Le miento y le digo que estoy llorando de alegría. Me alegra verlo después de tantas incerti...

Volver A Los 17

Me conformaría con volver a los veinticinco; y pediría perdón más pronto y no comería fideitos deliciosos la tarde de mi primera quimioterapia. Y te llamaría por teléfono para decirte que me siento morir, solo para escuchar tu voz recitando una oración, quizás aflijida. Y me quedaría en la casa el día que mi papá murió, no iría a trabajar con el corazón apretado y le diría que ahora nada importa, que lo amo siempre, y que tengo tres perros que él odiaría. Y no tendría penas insoportables, viajaría más, tomaría más vino -e iría antes al neurólogo- y recogería a la petunia pulgosanémica cien veces más, aunque haya mordido a medio Chile. También me bajaría antes de tu auto, antes de empezar a hostigarte otro año más con mi amor infantil y no correspondido. Compraría menos en AliExpress y leería más y si me alcanzara el tiempo tocaría más violín, haría más pilates, y escribiría un libro de poemas malísimo que igual leerías, porque me amas o por copucha. 

Imaginario 2.1

A veces imagino que podría encontrarte casualmente. Paseando a los perros, tomando la micro, yendo al almacén, caminando a la pega. Creo que mi sonrisa de oreja a oreja te llenaría los ojos y calmo me darias un abrazo con violencia. Yo quedaría pequeña en tu cuerpo grande y feroz y con tu voz arrastrada me preguntarías cómo estoy. Me soltarías para verme a la cara y esperar mi respuesta. Yo estaria arrepentida de no haber alzado mis brazos para rodear tu cuello y de puntitas abrazarte como si el tiempo se hubiera detenido el 2018. Estoy nerviosa y me tiembla un poco la voz y las palabras se me enredan en alguna parte de la boca. Como puedo te cuento que estoy bien y como si no tuviera prisa, conversamos un rato. Tienes que irte y nos despedimos, esta vez con un abrazo más pausado y te digo que qué rico verte. Llegando a mi casa veo un meme en Instagram que pienso que podría parecerte divertido y te lo mando. Y así hablamos otra vez todos los días, para siempre. 

Recital

La música me llevó a un lugar insospechado. Ya había estado ahí. Es una especie de nostalgia, una sensación triste de los recuerdos alegres, un vacío de las ausencias que se hacen presente; un echar de menos a lo que estaba de más. Quise que me llamaras o que me escribieras y en último caso que tan solo pensaras en mí como yo te estaba pensando entonces. Con nostalgia y ausencia. Sin dolor ni penas, tampoco una sensación de vacío o felicidad ajena. Quiero que me notes; y aunque ya no mextrañes te acuerdes quel 14 es mi cumpleaños y que aunque sabes que no celebro navidad, quieras desearme felices fiestas.

La misiva & el sueño

Te escribí una carta y no espero que respondas. ¿Se puede redimir el tiempo? Ojalá que si. Soñé contigo. Soñé que te quería todavía. No sé si era una remenbranza o si yo te traje al presente, pero te quería y te deseaba. Deseaba tu cuerpo, deseaba todo de ti. Cuando desperté tuve el impulso urgente de buscarte. Me acuerdo que nos vimos seguidos después de la ruptura. Y yo deseaba volver a estar contigo. Me gustabas todavía. No sabía si te amaba o solo era deseo, pero a veces quería abrazarte y oler tu cuello y que me apretaras fuerte... Una vez lo hiciste, me alzaste y yo rodeé tu cuello y nos abrazamos casi con un poco de violencia. Pero tenía mucha vergüenza. Sentía que no tenía derecho a pedir perdón entonces.  Me acuerdo que ibas a la casa a sacar a los perros, pero te dije que en verdad no era necesario.  Yo quería disponer de tu tiempo y quería que fueras alguien que no eras. Te amaba, si acaso era amor, pero también quería que fueras idóneo para mí y eso significaba ser...