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Mostrando entradas de mayo, 2025

amor entero

Me dices que lloraste muchas noches por mí. Que te dormiste llorando con la idea de no tenerme y mi ausencia te desarmó por completo. Que dormías bien, y que te animaba el hecho de saber que nos veríamos como casualmente, como si no supieras el itinerario de mi día jueves, pero te dolía la pertenencia y el dominio. Ser tuya y estar lejos. Algunos días fríos, me abrigaba tu abrazo a la distancia y saber que me llamarías todos los días a las siete de la tarde, era un calmante a mi dolor ansioso.  Estabas lejos y me compraste las plumillas del auto, me mandaste una carta el día de mi cumpleaños número veintisiete, me hacías pequeñas tarjetas escritas con una letra perfecta y minúscula con largos textos declarando todo tu amor, le escribiste a mi amiga la tarde que estuve enferma y demoré en contestarte, me llevaste de vacaciones a la casa de tus padres, me compraste el té que me gustaba aunque me amabas con amargura y cuando dejaste de amarme me atendiste mejor que nunca.  Tambié...

muerta

Te pensé ; no puedo dejar de pensar en ti; en tus mundos, en tu risa áspera, en tus manos grandes, en tu boquita pequeña, en tu sonrisa defectuosa; la mueca torcida de tu amor rasgado en el cielo de Bruselas.  Te supe acostumbrada a hacerle el amor a hombres de los que estabas aburrida. No quería ser como ellos; no quería ser hastío, no quería que me desearas lejos; no quería sentir tanto dolor del vacío de tu cama; de esa noche que te fuiste mentirosa y entusiasta. Te creí entonces. Ahora dudo de todo y te pienso y pienso que todo fue cierto. Fuimos de verdad. Y te amo porque eres perfecta para mí; es imposible que no te ame. Gracias por devolverme a mí mismo. Después de ti y tu casa; quebrantado por el adiós para siempre y hasta nunca, me hice de nuevo. Ahora imagino que estás muerta para no sentir culpa de amarte todavía. 

Largos días

Largos días he vivido sin ti. Ya me sé tu ausencia, me sé su color, su aroma, su sabor. He sobrevivido todos estos largos días sin que me des las buenas noches, sin que me preguntes como va mi día, sin que te preocupes, sin que me veas reír, sin que me veas llorar. Pero no te tengo hoy y me siento morir. Quiero estar contigo. Necesito con urgencia verte y amarte de cerca, llenar toda esta ausencia con uno de tus abrazos y poblarme de certeza con tus besos.

vuelo LA352

[Out of the BLUE]  Algunos días saben a melancolía, al ayer, a mirar atrás, al recuerdo de tu risa, a la pena de perderte definitivamente, a tu ausencia tan tajante, a la distancia, al color de la tarde soleada que te rompí el corazón y las pelotas. También me quebré para siempre ese día. Te perdí tan dolorosamente; tan desganada e indiferentemente. Me acuerdo de tu ropa ese día, de tu cuerpo sobre mí, de tu olor a alcohol después de las horas de revelación, me acuerdo del silencio y la vergüenza, de la verdad y la ilusión que me hizo perderte y que me perdieras. Parecía mentira, parecía una pesadilla, se parecía a la libertad también. Si te hubiera prometido cualquier cosa ese día, desharia hoy mismo mi palabra, la desdiría, separaría la sílaba qué te hirió y la clavaría en mi sien. Dejaría correr la sangre y enjugaría tus lágrimas y con ellas escocería la herida y te besaría y me arrodillaría ante ti para pedirte perdón. Si acaso te veo mañana me desarmo en tu presencia y el odio...

Sábado; la culpa y la duda.

Culpa. Sensación de peligro y duda. Tengo un forado en mi pecho endeble. Incertidumbres vestidas de certezas. ¿Soy de verdad? ¿Me caben acaso algunas dudas? Tengo tanto miedo de no merecer tu amor, de hacerte lo irremediable, de hacerte daño, de ser quimera, un monstruo, de mi amor infantil, no correspondido, de no ser yo, de sentir lo insufrible, de la distancia, de no ser suficiente, de que no sientas el impulso de darme las buenas noches, de no ser tu primer pensamiento. ¿Seré real? ¿Seré una ilusión que se vislumbra desde lejos, tendrás que juntar los párpados, casi cerrar los ojos para verme mejor. Tendrás que alejarme para verme mejor? ¿Se alcanzarán a ver mis penas y la duda desde donde estás? ¿Me veras pasar y me amarás como si no hubiera ayer, como si no fuera terrible lo que hice? ¿Me amarás con porvenir, con mis arrugas nuevas y la flacidez de mi cuerpo y mis pensamientos? ¿Me amarás si es imposible; si soy imposible, si me come la culpa, si me siento inmerecedora, si tengo ...

carta a Sebastián

No quiero ser yo, quiero salirme de mí. Quiero habitar tu cuerpo, mirarme en tus ojos, colgarme en un beso tan tuyo, prenderme de tu lengua, sorber tu aliento húmedo y cálido, besar el recoveco de tu risa, perderme en tu abrazo, encontrarme en tu sexo, tocar con la punta de mis dedos la comisura de tus ojos, rozar con mis labios tu boquita tan dibujada, vestirte con mi desordenado pelo, desnudarte con mis cadenciosas manos, trenzar mis piernas con tus piernas, respirarte versos en el oído, extasiarme de ti y de tu risa transparente, enredarme con tu ombligo, besarte como siempre y como nunca, dejar de ser y hacer el amor contigo; salirme de mí. Te deseo Bernabé. 

no sé.

Amor mío; tú me conoces. No me importa nada; con suerte sé el año en curso, el clima me vale madre, no tengo pija idea cuáles son los zapatos de moda. Lo que opina fulanito de tal de mi sonrisa ajustada, no me importa; lo que le pasa a mi vecino me importa menos; lo , lo que pasa después de la cordillera; lo que viene arrastrándose con los caudalosos años, lo que oscila en el tiempo, lo que se dice, lo que se calla; los fusiles extemporáneos cosquillean ciertos ángulos de la extraña soledad, pero tampoco me importan.  Pero si me dices un día que te duele una muela, o que tienes hambre y frío, que te duele una uña...no sé acaso de qué sería capaz. No sé.