Misiva de abril.
Pirata Y si ahora te viera, me acercaría a ti en un abrazo que no corresponderías. Y pondría mi oreja derecha sobre tu pecho para saber si todavía estás vivo. Tú seguirías con tus brazos pegados a tu cuerpo y yo en un gesto de alcanzarte, alzaría mis brazos sobre tus hombros al rededor de tu cuello y pondría mi nariz detrás de tu orejita izquierda para sentir tu inolvidable olor a nada. Y tomaría tu cabeza y tu mirada estaría fija en un horizonte tan lejos de mis ojos. Pondría mis labios en tu quijada o en tu mejilla si acaso me alcanzara el gesto; pareces tan alto y tu cara se ve tan lejos. Inclinaría uno de tus pómulos hacia mí y pondría en él un último beso. Mordería mi lengua para no decirte cosa alguna y te dejaría. Me daría vuelta hacia la nada y giraría mi torso y mis ojos hacia ti para verte una última vez; pero ya no estarías. Entonces te dejo en paz para siempre.