Misiva del segundo mes
Veinte. Veintitrés treinta. Veintitrés treinta y cuatro. "Estás esperando hace mucho rato?" Ese primer catorce bastó. Largos cinco versos dibujan tu discurso y a veces me rozan - espero que no sea una casualidad. Cero cero ante merídiem. Estoy esperando que los minutos se ladeen, que el tiempo se detenga, que un abrazo me deshoje, que la sed de sus ojos se sacie mirando los míos. Qué tiene, qué tenemos. Nada vacila, nada titubea. El silencio se pobló de incertidumbres moribundas, de su voz infalible, de sus ojos constantes. Te estoy buscando, esperando, anhelando que las horas no se cansen de nosotros, que el dos mil quince se fracture, que Dios te cuide; que un día - por fin- mi mano se encuentre con la tuya y no sea una casualidad. ¿Me estás esperando hace mucho rato?. Tercer catorce. Feliz tercer catorce.