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Mostrando entradas de febrero, 2016

Dormir.

Que asertiva ibas por el mundo, ligera de culpas y de llagas, tupida de certezas definitivas. "Estoy equivocada" -pensaste, y tenías razón; siempre tienes razón.  Hay certezas tan duras a las que te aferras, aunque al fin del día abran llagas y te recuerdan que estás repetida. No dejaste de ser, no cambiaste, no significaste otra cosa, no supliste, no llenaste, no rompiste, no vaciaste. Y si, eres sombra o halo o humo; te deshaces y pasas. Eres una canción mal escrita. Entonces te pueblan oscuros pensamientos; te estás muriendo sin morirte...algo va a pasar, algo tienes que hacer. Dormir para siempre, dormir para siempre. 

Otro.

Llegar, perderse, quebrarse, volver. Ser otro.  Hay entusiasmos ajenos tan fáciles de abrazar, hay ausencias que se vienen tan encima que parecen de verdad. Hay metáforas que tienen que hacerse carne y besos y aliento. Hay ay. Despertar y creerse merecedor de las certezas, sentir sin medidas, darse, estar, aprender de la constancia y desear tanto bien. Despertarse en tus ojos; unos ojos tan pequeños y sinceros que no tienes que decir o tocar, tus ojos me bastan para saber. Un poder oscuro me llevó a despertar pensándote un día. No me arrepiento. A veces hay que quebrarse y morir para darse cuenta. No me arrepiento; nunca tuve un corazón bombeando tanta verdad... A veces hay que quebrase y morir para darse cuenta que eres el pez muerto que arrastra el río y se golpea con la pedregosa orilla. Cuando llegué a ti quise escribirte que "siempre acabamos llegando a donde nos esperan". Quise. Pero tus ojos hablaron primero. Tu silencio otorgó tanto más que tus palabras.  Entender, ab...