Decime.
Dime, qué se cae triste de tus ojos a mi copa? Qué se voltea sin raíces hacia el oscuro manto, hacia el espiral de humo y gritos? Qué se forja en las alturas, qué se viste de azul y estrellas, qué se viste de sombra y piedras? Dime. Dime qué ven tus ojos detrás de un abrazo; qué ven tus ojos cerrados cuando mis dientes te miran. Qué siente tu boca cerca de mis ortejos o rodillas, o tus dientes cuando me muerden el codo? Dime y te dejo ir. Para siempre.