Avryl
Abril. Detrás del otoño encontré una sentencia imperceptible. Un halo de pura nostalgia me visita mientras los días se acopian. De pronto la muerte es mi vecina disfrazada de abeja. Estoy triste. Se desmayan las ilusiones y abril se pone gris, áspero, eterno. Yo, busco al tiempo para redimirlo, para suplicarle que no se lleve las horas, ni los crepúsculos, ni mi amor. Abril se desviste de las hojas y me mira con odio. Perdóname si no fue suficiente. Abril me abrió los ojos. Intoxiqué las horas con mis adornadas palabras, con los besos innecesarios, con las promesas que no fueron, con el decir inconcluso. Abril se llevó mi música. Abril se nutre de mi quebranto y no deja que las abejas enjuguen mis lágrimas. Perdóname, por favor. Quiero ser buena... Perdóname, solo soy el ocho que hacen las abejas cuando vuelan.