En ti.
Te estoy mirando de lejos; pequeño y tímido, me miras de reojo. Te estoy llamando con el pensamiento.
Te llevaste las horas muertas, las guardaste en tus ojos oceánicos y se transformaron en olvido.
Me besaste la frente, las sienes, los párpados; me buscaron tus manos, tus dedos se pasearon por mi espalda; tus brazos me poseen en un abrazo infinito.
Me miras a los ojos. Me sumerjo perdida en ellos. No quiero irme de ti.
Guárdame. Deja que me quede. Déjame morar en ti. Sacude las palabras y la tristeza que dejó el que vino antes, cierra tus ojos y sáname.
Yo cierro mis ojos, te veo. Estás.
Te llevaste las horas muertas, las guardaste en tus ojos oceánicos y se transformaron en olvido.
Me besaste la frente, las sienes, los párpados; me buscaron tus manos, tus dedos se pasearon por mi espalda; tus brazos me poseen en un abrazo infinito.
Me miras a los ojos. Me sumerjo perdida en ellos. No quiero irme de ti.
Guárdame. Deja que me quede. Déjame morar en ti. Sacude las palabras y la tristeza que dejó el que vino antes, cierra tus ojos y sáname.
Yo cierro mis ojos, te veo. Estás.
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