No.
Detrás de tus ojos, no vi mucho; delante de ellos, la desnudez de tus manos y una cárcel de piernas, (rumor de angustias), un lloro que se caía por dentro de ti, un amor estacionario, una mujer tendida y rendida sobre la llanura de tu cuerpo.
Los besos se te caían de la boca como lágrimas, venían hacia mí como poesías aladas, lleno de versos y sus nubes atestadas de súplicas.
Yo te amé con la simpleza de las abejas y el verano, con la pasión de las olas que nos vieron como recién nacidos; Fuiste esas olas a veces, yo la sacudida arena que te besó las corrientes.
Sobre mí hiciste una canción que no me pertenecía y que olvidé la letra a veces; tu cuerpo fue una hoja sobre la que escribí estas letras y esa hoja me rebanó los dedos con el filo de sus desamores.
Contigo tuve todo lo que no debías darme. Todo lo que no merecía vino de ti, de tus manos, tu música, tu abrazo, de las primeras dulces palabras y las que dijiste en silencio al final de los días.
Te fuiste con todo. Te fuiste y tuve que quedarme hasta con tu voz olvidada. Me siento en el sofá para recordar los días contigo. Me desvisto de tus recuerdos y vuelves, y hacia ti se van desangrando mis pensamientos. Quiero repetir algunos días. Haría todo diferente. Te diría que no.
Los besos se te caían de la boca como lágrimas, venían hacia mí como poesías aladas, lleno de versos y sus nubes atestadas de súplicas.
Yo te amé con la simpleza de las abejas y el verano, con la pasión de las olas que nos vieron como recién nacidos; Fuiste esas olas a veces, yo la sacudida arena que te besó las corrientes.
Sobre mí hiciste una canción que no me pertenecía y que olvidé la letra a veces; tu cuerpo fue una hoja sobre la que escribí estas letras y esa hoja me rebanó los dedos con el filo de sus desamores.
Contigo tuve todo lo que no debías darme. Todo lo que no merecía vino de ti, de tus manos, tu música, tu abrazo, de las primeras dulces palabras y las que dijiste en silencio al final de los días.
Te fuiste con todo. Te fuiste y tuve que quedarme hasta con tu voz olvidada. Me siento en el sofá para recordar los días contigo. Me desvisto de tus recuerdos y vuelves, y hacia ti se van desangrando mis pensamientos. Quiero repetir algunos días. Haría todo diferente. Te diría que no.
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