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Tu voz me habla. Mastico el verbo, el verso, la metonimia.
Beso la comisura, la sien, la sonoridad de tus palabras. Tu voz me sabe a combustión y vino tinto, a la brisa de esa noche que me invitaste a mirar la Bahía desde el ventanal.
Solo supe huir de ti. No me guardé tu risa, ni tu lengua, ni lo que dijiste y me hizo reír.
Tus pasos fueron detrás de mis pasos y tu mano rozó mi mano, y me tomaste prisionera esa noche fría y azul. No me acuerdo qué me hizo quedarme esa noche. Tu amor fue egoísta y tu cuerpo ajeno no cabía en mis abrazos.
Me fui y volví a la mañana siguiente. Nos vimos de día. No nos escondimos de nada, nadie. Comimos con una frugalidad exagerada y cuando te llevé de vuelta abrazaste mis piernas como suplicando que no me fuera. Me quedé apenas un tiempo. No me quería ir, no me fui. Tu amor no fue más que una sombra temporal. Una locura tibia. Amor y sexo, y amor otra vez. Amé tus palabras y las creí todas. Y después te leía para comprobar que todo había sido cierto. Que no estaba loca, que no me inventé que me querías.. Fuiste más que un desenlace, y ahora no eres más que la sombra de un recuerdo azul y frío; y cálido y serpenteante; y alto y profundo. "Adiós, pero conmigo serás"
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