Textraño.

Y si tus ojitos pudieran verme ahora, si un rayo de luz atravesara esta vez mi corazón, si un halo de certidumbre me besara los párpados, sabrías entonces cuánto me ha costado tu ausencia. Te extraño tanto, te extraño tan insoportablemente. Parece que fue ayer que tus ojitos me miraban; pero ha pasado tiempo. Las horas se atascaron cuando se te cerraron los ojos.
Las cosas ya estaban, lo que pasó ese último día no hizo la vida diferente, sino definitiva. Mi corazón se quedó contigo, allá tan lejos, no sé dónde exactamente; el norte ya no era el norte, el cielo ya no estaba arriba, la vida después de la vida ya no era nada.
Oculté entonces la desdicha de perderte, de quedarme en esta vida con tu ausencia, de caminar sin música en los oídos, de tener que olvidar tu voz adolorida. Extraño ahora que me cuentes, que me digas, que recites tus versos repetidos, que el discurso te salga quebrado entonces, que te quejes, que anecdotices cada eventualidad, que digas versos sin sentido, que tu discurso de viejo maniático me vuelva loca, que me hables con fascinación de algunas cosas, que me des consejo, que me digas que mis palabras están llenas de certeza, que me invites, que me aceptes, que me pidas, que me regañes. Y es que tu voz apaciguaba los efectos de este siglo, de esta enfermedad, de esta vida que ahora me parece tan ajena. 
No te pediría nada esta vez, solo que abras tus ojitos, para que ahora yo pueda cerrar los míos. Te amo te amo te amo te amo y te amo. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

blue

te amodoro

radio silence