muerta
Te pensé ; no puedo dejar de pensar en ti; en tus mundos, en tu risa áspera, en tus manos grandes, en tu boquita pequeña, en tu sonrisa defectuosa; la mueca torcida de tu amor rasgado en el cielo de Bruselas.
Te supe acostumbrada a hacerle el amor a hombres de los que estabas aburrida. No quería ser como ellos; no quería ser hastío, no quería que me desearas lejos; no quería sentir tanto dolor del vacío de tu cama; de esa noche que te fuiste mentirosa y entusiasta. Te creí entonces. Ahora dudo de todo y te pienso y pienso que todo fue cierto. Fuimos de verdad. Y te amo porque eres perfecta para mí; es imposible que no te ame. Gracias por devolverme a mí mismo. Después de ti y tu casa; quebrantado por el adiós para siempre y hasta nunca, me hice de nuevo. Ahora imagino que estás muerta para no sentir culpa de amarte todavía.
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