the family man
Cuando por fin hablamos, no sabía que mi mente me llevaría tan lejos. Me siento como en esa peli de Nicolas Cage y Tea Leoni en la que él se despierta y tiene una vida completamente distinta a la que quiere. Está casado, tiene hijos, perdió su auto deportivo y tiene uno familiar. Su vida es caótica, su trabajo no le gusta, sus aspiraciones se fueron a la mierda. Pero de pronto se da cuenta que es feliz, que ama a sus hijos, que la vida sin ese caos sería tan aburrida como la vida que añoraba y que entonces en verdad tenía. Despertó del sueño y se puso en contacto con su esposa onírica. Una ex pareja. Porqué soñó con ella. Porqué? Nunca nos da luces que fuera un gran viejo amor. El amor es lo que es. Y definitivamente uno no elije de quien enamorarse.
A veces pienso en cómo sería la vida si quisieras estar conmigo. Si nos casáramos y tuviéramos un par de hijitos con tus ojos y tus orejitas y que se rieran con entusiasmo como tú. Y tendríamos perros y gatos y una tortuga y los niños querrían tener conejos también. Pero me siento cansada del desorden de las mascotas. La cotidianidad es tranquila, me gusta trabajar, pero también me gusta pasar tiempo en casa.
Tú trabajas mucho más que yo, con horarios locos. Hemos estado a punto de separarnos, pero hace mucho tiempo, antes que nacieran nuestros hijos.
Procuramos almorzar al menos 2 veces a la semana todos juntos sentados en la mesa sin celulares. Y acordamos tener una cita romántica al menos 1 vez al mes para salir de la rutina. Casi nunca hacemos el amor después de esa salida. Nos quedamos hasta tarde hablando y acordándonos de cosas que vivimos cuando recién nos conocimos, o hablando de política, del trabajo, de nuestras inseguridades y miedos, de amarnos hasta la vejez.
Todavía me haces sentir sexy. Entre el trabajo y los niños, es difícil encontrar momentos para estar solos, pero a mí se me ocurrió que de vez en cuando me pida un día administrativo en el trabajo y hacemos el amor toda la mañana mientras los niños están en el colegio.
Nos conocemos tan bien. No necesito decirte nada, sabes perfectamente lo que me gusta y cómo.
No nos casamos en Huilohuilo. Pero ya hemos ido 2 veces solos y el próximo verano por primera vez iremos con los niños que están un poco más grandes. No les hace tanta ilusión como a mí y tampoco es tu destino favorito, pero te encanta complacerme y siempre que vamos descansamos como no podemos hacerlo en casa. Yo leo mientras tú duermes profundamente.
A nuestros hijos también les gusta el ánime. Casi no vemos películas. Ánime.
Yo que no podía dormir con la tele prendida, ahora duermo mientras tú ves crunchyroll hasta las 2 am. Siempre antes de apagar la tele me das un besito en la mejilla o en la frente, dónde te alcance el gesto, me dices que me amas y te duermes. Aunque a veces eso me despierta, amo tus maneras de amarme.
Todavía cada hueco de mi cuerpo hace espacio para cada porción de tu cuerpo que le corresponde. Cabemos perfectos el uno en el otro. Y nos besamos mucho cuando hacemos el amor. Amo tus besos. Pienso que cuando no estás, es lo único sustancial tan tuyo que no puedo suplir con nada. Tu lengua, tus labios, tu boca que se abre para mí en un beso tierno y violento.
Nunca soñé con nadie como sueño contigo. Ya toca despertar y darse cuenta.
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