[...]

Volver. A mí misma. A la circunferencia en derredor. A lo que crees desordenado.
Tenía miedo. No quería estar conmigo misma. Me parecía insoportable, insufrible, tan vacío.
Pero no había espacio para mí en tu vida y tuve que ceder.
Pensé en ti anoche. E imaginé tu mano rozando mi cara, tomándome con fuerza. Tu beso certero, el tacto, mi piel contra tu piel. Tu mano regada en mi pubis, limpiando el ayer, vistiéndome de nuevo. Pasó todo y no pasó nada. Ya no tengo ansiedad. Sé que te va mejor sin mí. Mi vida es siempre mucho más emocionante contigo. Tú me despiertas, se abre mi corazón y mi boca. Pero también se despiertan las heridas. Quepo tan bien en tu cuerpo y tan mal en tu vida.
Mas no me arrepiento de nada. No necesito que nada me salve de ti, de la sombra de tu amor. Abrazo los días, las horas, despertar contigo. Guardo para mí con mucho amor cada beso y todo lo que te di te pertenece. No me debes nada. Sigo esperando tácitamente. Invisible y muda. Lejos, con el vibrato acompasado de los días. Aún, todavía, no sé hasta cuando, pero si. Mis deseos, casi todos, quiero vivirlos contigo. Si te vas para siempre, ellos se van también. Ve. Anda. Puedo perderte otra vez. 
Yo, hasta aquí puedo llegar. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

blue

te amodoro

radio silence