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De ti.

Venía yo y mis llagas a cuestas, el corazón desnudo y frágil, las cuerdas sobre el ceño, atada de pies y manos, el alma en el subsuelo, con un clamor pegado al paladar y las vigas de un desamor anclándome los sueños.  Me miraste y te vi de lejos. Vi mi corazón asirse con una cuerda hasta tus manos, y me llamaste con una voz desconocida. Despedregaste la senda delante de mis pies y una rama invisible nos juntó los ojos. Caminé como aprendiz hasta tu amor arrodillado y extendiste tu ser; con esa voz desconocida me hiciste de nuevo. Entonces vestí mi corazón con tu nombre, viniste a mí y como un árbol nuevo canté esa canción.  Ceñí mi cuerpo al tuyo y me guardaste como tesoro. Abrazaste mi renuevo y cayeron como gotas las espinas. Lloré tu amor y tu voz se hizo canción en mis oídos.  Ya no quiero volver a los días antes de ti. Sin ti no puedo, sin ti no soy, sin tu voz un halo de incertidumbre me abrazaba con tristeza. Tuya soy como de nadie. Tuya. Recíbeme. Soy de ti, para ...

No querís

No quieres que te dibuje con mis versos? Que te plasme para siempre en un par de líneas? Que te lea entre mis notas desordenadas? No quieres?

De menos.

Estoy leyendo las " cartas a Theo ". Han pasado 3 horas desde que te fuiste... Me aburre este libro. No hallo la hora que vuelvas. Saqué mi violín. Toqué " café 1930 " por si te animabas a tocar conmigo cuando volvieras.  Me llamaste y te conté que almorcé un pan con tomate y por enésima vez me dijiste " ¿qué, te crees catalana ?". Me reí por cortesía. Ya no es ni gracioso. Pero te amo y me río. Hice tu cama y ordené tu ropa. Me sentí sola. Pero me he sentido sola contigo también. Me da pena y pongo las Anticuecas y parece que la música hace un forado en mi corazón. Me tragué la pena y tomé mi violín. No hallo la hora que vuelvas. Me llamaste. Vienes en camino. Pongo la tetera y caliento el pan en el horno. Son las 21 y tienes ganas de tomar té con leche y comer pan con huevo.  Dispongo la mesa para que comamos y tomo mi violín para estudiarme el único pasaje que odio de la pieza que estudiamos juntos. Escucho tu auto y dejo mi violín. Prendo la cocina y ...

Cáscara de enero.

Si sé de qué estoy hablando. De sinalefas y metonimias. De caracoles de tierra y pulgas de mar. Del olor a pasto en peligro, del aroma del damasco a mediados de enero. De las estrellas escondiéndose mientras la claridad raya el día y aparece el sol. De las fugases, las más bellas. Las que no cumplen deseos.  De los satélites que orbitan tus ojos y de las esquirlas que hay en ellos. Esquirlas o pecas o lunares o lo que sea. De los celos que me agobian y de la retinitis que se apodera de tu materia gris.  De mis hijos con tu nombre y del té que nos tomamos hace tres horas y pico. Del porvenir. Del incierto. De las abejas que vendrán (Porque siempre vienen). De las veces que lloraré en tus hombros. Cero. De las veces que me verás llorar de lejos. De las veces que supondrás que estoy llorando; de las veces que alguien más hará pasto cortado en mis versos. De las veces que, desnuda la tarde, se te caerán los ojos hacia donde yo esté. Y vas a buscarme porque es lo único que...

Decime.

Dime, qué se cae triste de tus ojos a mi copa? Qué se voltea sin raíces hacia el oscuro manto, hacia el espiral de humo y gritos? Qué se forja en las alturas, qué se viste de azul y estrellas, qué se viste de sombra y piedras? Dime.  Dime qué ven tus ojos detrás de un abrazo; qué ven tus ojos cerrados cuando mis dientes te miran. Qué siente tu boca cerca de mis ortejos o rodillas, o tus dientes cuando me muerden el codo? Dime y te dejo ir. Para siempre.

Avryl

Abril. Detrás del otoño encontré una sentencia imperceptible. Un halo de pura nostalgia me visita mientras los días se acopian. De pronto la muerte es mi vecina disfrazada de abeja. Estoy triste. Se desmayan las ilusiones y abril se pone gris, áspero, eterno. Yo, busco al tiempo para redimirlo, para suplicarle que no se lleve las horas, ni los crepúsculos, ni mi amor. Abril se desviste de las hojas y me mira con odio. Perdóname si no fue suficiente. Abril me abrió los ojos. Intoxiqué las horas con mis adornadas palabras, con los besos innecesarios, con las promesas que no fueron, con el decir inconcluso. Abril se llevó mi música. Abril se nutre de mi quebranto y no deja que las abejas enjuguen mis lágrimas. Perdóname, por favor. Quiero ser buena... Perdóname, solo soy el ocho que hacen las abejas cuando vuelan.

Rubén

Imagen
(Rubén se merece unos versos, se merece las sombras, se merece mi ausencia.) Me despierto en algún desordenado mes del año dos mil once y suena "Im Wunderschönen Monat Mai". Te veo sin conocerte y se dibujan unos sueños confusos en tu mente. Me miras como única y yo me siento como huésped al final de los días. Te vas desnudando de mis pupilas, mis papilas, mis canciones, mis libros, de pronto; de mi amor. La ira te besa los ojos y se sacuden tus deseos de amarme. Me odias. Me dejas olvidada en algún lugar de Chile y el silencio me viste de tristeza. Me buscas, me escribes, me amas de nuevo. Yo te espero con los ojos abiertos; perdona la ausencia, perdona las millas, perdóname el olvido.