De menos.
Estoy leyendo las "cartas a Theo". Han pasado 3 horas desde que te fuiste... Me aburre este libro. No hallo la hora que vuelvas.
Saqué mi violín. Toqué "café 1930" por si te animabas a tocar conmigo cuando volvieras.
Me llamaste y te conté que almorcé un pan con tomate y por enésima vez me dijiste "¿qué, te crees catalana?". Me reí por cortesía. Ya no es ni gracioso. Pero te amo y me río.
Hice tu cama y ordené tu ropa.
Me sentí sola. Pero me he sentido sola contigo también.
Me da pena y pongo las Anticuecas y parece que la música hace un forado en mi corazón. Me tragué la pena y tomé mi violín. No hallo la hora que vuelvas.
Me llamaste. Vienes en camino.
Pongo la tetera y caliento el pan en el horno. Son las 21 y tienes ganas de tomar té con leche y comer pan con huevo.
Dispongo la mesa para que comamos y tomo mi violín para estudiarme el único pasaje que odio de la pieza que estudiamos juntos.
Escucho tu auto y dejo mi violín. Prendo la cocina y escucho tus pasos sobre las hojas y luego sobre los peldaños. Tus llaves en la cerradura y la puerta que se abre.
Volteo y te miro, corro hacia ti. Te abrazo y pongo mi nariz en tu cuello para reconocerte. Te eché de menos. Te huelo y pongo mis labios en los tuyos. Te beso. Te eché de menos.
Vuelvo a la cocina. Comemos. Dejamos la loza sucia. Guardo mi violín. Tomas mi mano, subimos a nuestra pieza. Me cuentas un chiste que ya olvidé. Te acercas y te quitas la chaqueta.
Me besas la comisura del labio y me sigues hablando de tu día de trabajo. Me besas las sienes, sin dejar de hablar. Yo te miro a los ojos. Tus manos toman mi cabeza y me besas en la boca. Mi lengua juega con la tuya.
Me abrazas. Me paro de puntas para alcanzar tu cuello. Mis pies abrazan tu cintura y me besas el cuello. Apartas mi pelo y me besas la clavícula izquierda, posas tu cara en mi seno. Te sientas en mi cama.
Te digo que te eché de menos. De tu boca salen muchos te amo y planes para irnos de vacaciones.
Me paro y cierro las ventanas. Te vas a tu cama. Me agradeces las sábanas limpias y las ropas ordenadas. Te beso. Me acuesto contigo. Conversamos y pongo música. Juegas con mi pelo y siento como se va haciendo más profunda y lenta tu respiración. Te duermes y soy prisionera de un abrazo. Me libero con cuidado para no despertaste... Me incorporo y me pongo pijama. Vuelvo a mi cama, apago la lamparita, pienso un rato y me duermo.
Todavía te echo de menos.
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