Última vez

Caminas sobre el asfalto, segura de las ideas que caminan sobre tu cabeza, segura del origen de esa empresa autodestructiva que se posó sobre tus hombros, segura de las sombras. 
Y sabes que es verdad, que sus ojos no te ven y la ciudad se hace grande ante su ausencia y la inclemencia de su silencio te duele más que sus esqueléticas palabras de amor. "Si te quiero", te dijo con el estómago vacío y sus manos se escaparon. No sé a dónde, ni sé bien porqué.
Y lo miras y no te ve a los ojos y te habla un poco en un dialecto que ya no entiendes. Ya no te ama. Y lo sabes, pero no haces nada. Tantas veces lo mismo y todavía no sabes qué hacer. Quieres decirle lo que te dijo Rubens antes de dejarte en la carretera; "las historias se repiten. No voy a juzgarte, pero eres igual a todas las que vinieron antes de ti. Ahora bájate y recuerda que mi casa es tu casa y que te amo".
Estás repetida y cansada y amas en serie. Siempre es lo mismo. 
Ya no sales a caminar. Ni hay ideas en tu mente, ni empresas sobre tus hombros. No queda nada. 
Te despiertas y piensas "no me di cuenta que iba a ser la última vez, no lo supe entonces..." Ahora miras atrás y ves que hubo humo y nubes que avisaron incendios y tormentas y te odias un poco, y después te da lo mismo y después te odias otra vez y después te da pena y después te olvidas y te da lo mismo y vuelves a pensar en Rubens. Estúpido y egoísta Rubens.

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